viernes, 6 de junio de 2014

TEXTOS DE EDUARDO GALEANO

El Diablo es judío

Hitler no inventó nada. Desde hace dos mil años, los judíos son los
imperdonables asesinos de Jesús y los culpables de todas las culpas.
¿Cómo? ¿Que Jesús era judío? ¿Y judíos eran también los doce apóstoles y
los cuatro evangelistas? ¿Cómo dice? No puede ser. Las verdades reveladas
están más allá de la duda: en las sinagogas el Diablo dicta clase, y los judíos se
dedican desde siempre a profanar hostias, a envenenar aguas benditas, a
provocar bancarrotas y a sembrar pestes.
Inglaterra los expulsó, sin dejar ni uno, en el año 1290, pero eso no impidió
que Marlowe y Shakespeare, que quizá no habían visto un judío en su vida,
crearan personajes obedientes a la caricatura del parásito chupasangre y el
avaro usurero.
Acusados de servir al Maligno, estos malditos anduvieron los siglos de
expulsión en expulsión y de matanza en matanza. Después de Inglaterra, fueron
sucesivamente echados de Francia, Austria, España, Portugal y numerosas
ciudades suizas, alemanas e italianas. En España habían vivido durante trece
siglos. Se llevaron las llaves de sus casas. Hay quienes las tienen todavía.
La colosal carnicería organizada por Hitler culminó una larga historia.
La caza de judíos ha sido siempre un deporte europeo.
Ahora los palestinos, que jamás lo practicaron, pagan la cuenta.


El Diablo es negro

Como la noche, como el pecado, el negro es enemigo de la luz y de la
inocencia.
En su célebre libro de viajes, Marco Polo evocó a los habitantes de Zanzíbar:
Tenían la boca muy grande, labios muy gruesos y nariz como de mono. Iban desnudos y
eran totalmente negros, de modo que quien los viera en cualquier otra región del mundo
creería que eran diablos.
Tres siglos después, en España, Lucifer, pintado de negro, entraba en carro
de fuego a los corrales de comedias y a los tablados de las ferias. Santa Teresa
nunca pudo sacárselo de encima. Una vez se le paró al lado, y era un negrillo
muy abominable. Y otra vez ella vio que le salía una gran llama roja del cuerpo
negro, cuando se sentó encima de su libro de oraciones y le quemó los rezos.
En América, que había importado millones de esclavos, se sabía que era
Satán quien sonaba tambores en las plantaciones, llamando a la desobediencia,
y metía música y meneos y tembladeras en los cuerpos de sus hijos nacidos
para pecar. Y hasta Martín Fierro, gaucho pobre y castigado, se sentía bien
comparándose con los negros, que estaban más jodidos que él:
—A éstos los hizo el Diablo —decía— para tizón del infierno.


El diablo es mujer

El libro «Malleus Maleficarum», también llamado «El martillo de las
brujas», recomendaba el más despiadado exorcismo contra el demonio que
lleva tetas y pelo largo.
Dos inquisidores alemanes, Heinrich Kramer y Jakob Sprenger, escribieron,
por encargo del papa Inocencio VIII, este fundamento jurídico y teológico de los
tribunales de la Santa Inquisición.
Lo
s autores demostraban que las brujas, harén de Satán, representaban a las

mujeres en estado natural, porque toda brujería proviene de la lujuria carnal, que en
las mujeres es insaciable. Y advertían que esos seres de aspecto bello, contacto
fétido y mortal compañía encantaban a los hombres y los atraían, silbidos de
serpiente, colas de escorpión, para aniquilarlos.
Este tratado de criminología aconsejaba someter a tormento a todas las
sospechosas de brujería. Si confesaban, merecían el fuego. Si no confesaban,
también, porque sólo una bruja, fortalecida por su amante el Diablo en los
aquelarres, podía resistir semejante suplicio sin soltar la lengua.
El papa Honorio III había sentenciado:
—Las mujeres no deben hablar. Sus labios llevan el estigma de Eva, que perdió a los
hombres.
Ocho siglos después, la Iglesia Católica les sigue negando el púlpito.
El mismo pánico hace que los fundamentalistas musulmanes les mutilen el
sexo y les tapen la cara.
Y el alivio por el peligro conjurado mueve a los judíos muy ortodoxos a
empezar el día susurrando:
—Gracias, Señor, por no haberme hecho mujer.

El Diablo es extranjero

El culpómetro indica que el inmigrante viene a robarnos el empleo y el
peligrosímetro lo señala con luz roja.
Si es pobre, joven y no es blanco, el intruso, el que vino de afuera, está
condenado a primera vista por indigencia, inclinación al caos o portación de
piel. Y en cualquier caso, si no es pobre, ni joven, ni oscuro, de todos modos
merece la malvenida, porque llega dispuesto a trabajar el doble a cambio de la
mitad.
El pánico a la pérdida del empleo es uno de los miedos más poderosos
entre todos los miedos que nos gobiernan en estos tiempos del miedo, y el
inmigrante está situado siempre a mano a la hora de acusar a los responsables
del desempleo, la caída del salario, la inseguridad pública y otras temibles
desgracias.
Antes, Europa derramaba sobre el sur del mundo soldados, presos y
campesinos muertos de hambre. Esos protagonistas de las aventuras coloniales
han pasado a la historia como agentes viajeros de Dios. Era la Civilización
lanzada al rescate de la barbarie.
Ahora, el viaje ocurre al revés. Los que llegan, o intentan llegar, desde el sur al
norte, son protagonistas de las desventuras coloniales, que pasarán a la historia
como mensajeros del Diablo. Es la barbarie lanzada al asalto de la Civilización.

El Diablo es homosexual

En la Europa del Renacimiento, el fuego era el destino que merecían los
hijos del infierno, que del fuego venían. Inglaterra castigaba con muerte horrorosa
a quienes hubiesen tenido relaciones sexuales con animales, judíos o personas de su
mismo sexo.
Salvo en los reinos de los aztecas y de los incas, los homosexuales eran
libres en América. El conquistador Vasco Núñez de Balboa arrojó a los perros
hambrientos a los indios que practicaban esta anormalidad con toda
normalidad. Él creía que la homosexualidad era contagiosa. Cinco siglos
después, escuché decir lo mismo al arzobispo de Montevideo.
El historiador Richard Nixon sabía que este vicio era fatal para la
Civilización:
—¿Ustedes saben lo que pasó con los griegos? ¡La homosexualidad los destruyó!
Seguro. Aristóteles era homo. Todos lo sabemos. Y también Sócrates. ¿Y ustedes saben
lo que pasó con los romanos? Los últimos seis emperadores eran maricones...
El civilizador Adolf Hitler había tomado drásticas medidas para salvar a
Alemania de este peligro. Los degenerados culpables de aberrante delito contra la
naturaleza fueron obligados a portar un triángulo rosado. ¿Cuántos murieron en
los campos de concentración? Nunca se supo.
En el año 2001, el gobierno alemán resolvió rectificar la exclusión de los
homosexuales entre las víctimas del Holocausto. Más de medio siglo demoró en
corregir la omisión.


El Diablo es indio

Los conquistadores confirmaron que Satán, expulsado de Europa, había
encontrado refugio en las islas y las orillas del mar Caribe, besadas por su boca
llameante.
Allí habitaban seres bestiales que llamaban juego al pecado carnal y lo
practicaban sin horario ni contrato, ignoraban los diez mandamientos y los siete
sacramentos y los siete pecados capitales, andaban en cueros y tenían la
costumbre de comerse entre sí.
La conquista de América fue una larga y dura tarea de exorcismo. Tan
arraigado estaba el Maligno en estas tierras, que cuando parecía que los indios
se arrodillaban devotamente ante la Virgen, estaban en realidad adorando a la
serpiente que ella aplastaba bajo el pie; y cuando besaban la Cruz estaban
celebrando el encuentro de la lluvia con la tierra.
Los conquistadores cumplieron la misión de devolver a Dios el oro, la plata
y las otras muchas riquezas que el Diablo había usurpado. No fue fácil
recuperar el botín. Menos mal que, de vez en cuando, recibían alguna ayudita
de allá arriba. Cuando el dueño del Infierno preparó una emboscada en un
desfiladero, para impedir el paso de los españoles hacia el Cerro Rico de Potosí,
un arcángel bajó de las alturas y le propinó tremenda paliza.



Eduardo Galeano: Espejos. Una historia casi universal.

lunes, 26 de mayo de 2014

Evaluación de Cuarto Año: notas


Ferreyra: ausente (hace la evaluación el lunes 02/06, modalidad oral; en caso de estar nuevamente ausente, tendrá un 1 porque el trimestre ya cerró).

Castillo: 2
Díaz: 9
Doniguian: 6
Figueroa: 3
Kilic Aslan: 9
Luque: 8
Marín Piotto: 2
Núñez: 2
Orellano: 3
Sakalian: 6
Terzian L.: 8
Villarreal: 2

El resto de los alumnos que no aparecen en este listado: 4

El lunes 02/06 va a haber lección oral para obtener otra nota (la tercera y última del trimestre).
Tema de la lección: material teórico (fotocopias) sobre la relación entre la novela de Orwell y el régimen stalinista.

martes, 18 de marzo de 2014

Tengo un sueño


Discurso de Martin Luther King


https://www.msssi.gob.es/ssi/igualdadOportunidades/noDiscriminacion/documentos/Martin_Luther_King_Tengo_un_sueno.pdf

domingo, 8 de septiembre de 2013

Diario de Viaje (proyecto viaje a Bs.As.)


EL DIARIO DE VIAJE

1) Leer las siguientes indicaciones respecto de la elaboración de un Diario de Viaje:  

DIARIO DE VIAJE

Un diario de viaje completo contiene:
1.      Una breve historia del lugar, su geografia y situación político-económica.
2.      Decir por qué has decidido visitar ese lugar. 
3.      ¿Cuáles dirías que son los lugares más importantes que has visitado? ¿Cuáles te han gustado más?
4.      Detalles y datos sobre excursiones, transporte, comida, etc.
5.      Algunos viajes nos cambian la vida.  ¿El viaje te ha cambiado en algo? 

 

Elementos que puedes incluir en tu diario de viaje

·         Fotos: Está de más decir que las fotos son muy importantes en un relato: son una ventana al mundo, donde otros pueden conocer el destino que has visitado, sin necesidad de imaginarlo todo. Cada diario tiene su propio álbum de fotos donde se van almacenando las imágenes.
·         Opiniones: sobre lugares/actividades (restaurantes, museos, tours, etc.).

Objetivo comunicativo

Depende de la actitud del emisor: personal (acto de expresión individual) o interactiva (acto de comunicación dirigido a un público de lectores; por ejemplo: otros turistas).


Énfasis en la actitud personal:

-realización del viaje: describir lo que se ha hecho (mera descripción).
-evaluación del viaje: evaluar retrospectivamente los diferentes aspectos del viaje (evaluación personal).
-narración: reflexionar sobre el viaje.



2) Elegir un destino turístico que le gustaría visitar. Luego, escribir la primera página del diario de viaje correspondiente teniendo en cuenta los aspectos mencionados anteriormente. 

lunes, 8 de abril de 2013

Textos de Eduardo Galeano


La función del lector 1

Cuando Lucía Peláez era muy niña, leyó una novela a escondidas. La leyó a pedacitos, noche tras noche, ocultándola bajo la almohada. Ella la había robado de la biblioteca de cedro donde el tío guardaba sus libros preferidos.
Mucho caminó Lucía, después, mientras pasaban los años. En busca de fantasmas caminó por los farallones sobre el río Antioquía, y en busca de gente caminó por las calles de las ciudades violentas. Mucho caminó Lucía, y a lo largo de su viaje iba siempre acompañada por los ecos de los ecos de aquellas lejanas voces que ella había escuchado, con sus ojos, en la infancia.
Lucía no ha vuelto a leer ese libro. Ya no lo reconocería. Tanto le ha crecido adentro que ahora es otro, ahora es suyo.

Eduardo Galeano: El libro de los abrazos.

La información objetiva

   En los países democráticos, el deber de objetividad guía los medios masivos de comunicación.
   La objetividad consiste en difundir los puntos de vista de cada una de las partes implicadas en situaciones de conflicto.
   En los años de la guerra de Vietnam, los medios masivos de comunicación de los Estados Unidos dieron a conocer a la opinión pública la posición de su gobierno y también la posición del enemigo.
   George Bayley, curioso de estos asuntos, midió el tiempo dedicado a una y otra parte en las cadenas televisivas ABC, CBS y NBC entre 1965 y 1970: el punto de vista de la nación invasora ocupó el noventa y siete por ciento del espacio y el punto de vista de la nación invadida ocupó el tres por ciento.
   Noventa y siete a tres.
   Para los invadidos, el deber de sufrir la guerra; para los invasores, el derecho de contarla.
   La información hace la realidad, y no al revés.

                                             Eduardo Galeano: Espejos. Una historia casi universal.



Elogio de la imaginación

Hace unos años, la BBC preguntó a los niños británicos si preferían la televisión o la radio. Casi todos se pronunciaron por la televisión, lo que fue algo así como comprobar que los gatos maúllan o que los muertos no respiran. Pero entre los poquitos niños que eligieron la radio, hubo uno que explicó:
-Me gusta más la radio, porque por radio veo paisajes más lindos.
Eduardo Galeano: Patas arriba. La escuela del mundo al revés.